¿Por que mejoramos cuando entrenamos?

Seguro que alguna vez te has preguntado qué es exactamente lo que hace que mejores cuando entrenas sobre tu bicicleta, y a su vez, por qué pierdes gran parte de todo lo que ganaste cuando dejas de entrenar, como por ejemplo cuando sufres alguna enfermedad o lesión.


En primer lugar, debemos entender que cuando realizamos cualquier actividad y/o ejercicio físico se van a dar unos cambios fisiológicos y unas adaptaciones en nuestro organismo. Este principio se llama “síndrome general de adaptación”. El “SGA” define que nuestros sistemas se adaptan al ambiente en el que se encuentran, dándose un estado de total equilibrio (homeostasis).


Cuando nosotros realizamos cualquier entrenamiento, estamos rompiendo ese equilibrio generando una fatiga que posteriormente mermará nuestras capacidades iniciales

Nuestros sistemas entienden este estado como una fase de alarma, y trata de reequilibrarse al estado inicial. Cuando nuestro cuerpo se recupera de ese estímulo de estrés, no solo recupera el estado de su fase inicial, si no que lo mejora, intentando adaptarse en mejor medida para posibles futuros estímulos.




Pero esto quiere decir que… ¿Cuánto más entreno, más mejoro?


Pues lamentablemente no. Como hemos definido anteriormente, nuestro cuerpo pasa por diferentes fases para conseguir llegar a esa fase de adaptación. Si nosotros no damos el espacio suficiente entre estímulos (entrenamientos), no vamos a dejar el tiempo y descanso necesario para que nuestros sistemas se recuperen y cada vez vamos a estar más fatigados. En otro post os hablaremos de que si este estado se mantiene en el tiempo podremos entrar en el estado llamado “sobreentrenamiento”.


Vale pero… ¿Entonces porque empeoro cuando no entreno?


Como hemos dicho antes, nuestros sistemas se adaptan totalmente al contexto en el que se encuentran. Si no seguimos aplicando esos estímulos de forma continuada, o lo que es lo mismo, si dejásemos de entrenar o no fuésemos demasiado regulares en nuestro entrenamiento; perderíamos las adaptaciones que fuimos consiguiendo a lo largo del tiempo, y volveríamos al estado inicial en el que nos encontrábamos. Esto no quiere decir que perdamos todas nuestras mejoras nada más dejemos de entrenar, cuanto más tiempo hayamos entrenado, más adaptaciones habremos conseguido y habremos construido una base mucho más amplia de nuestra forma física. Por eso, a veces tendremos que aplicar periodos de descanso prolongados sin miedo a “perder” todo lo que fuimos capaces de mejorar.


En la imagen, podemos ver de forma muy gráfica lo que estábamos explicando. A modo de resumen:





· Fase 1: Entrenamos, lo que nos supone un estado de estrés y fatiga, que merma nuestras capacidades iniciales.

· Fase 2: Descansamos, y nos recuperamos del entrenamiento y el estrés al que nos sometimos, además de adaptarnos a dicho estímulo ante posibles futuras exposiciones.

· Fase 3: Dejamos de entrenar, por lo cual, nuestras capacidades decaen de forma progresiva a lo largo del tiempo.


En definitiva, ¡nuestro maravilloso cuerpo se anticipa a lo que pueda pasar en un posible futuro, y nos hace ser mejores ante un mismo estímulo!